EDUCACIÓN

CÓMO FOMENTAR EL HÁBITO LECTOR ENTRE LOS ESTUDIANTES (Y SUS BENEFICIOS)

Convertir la lectura en un hábito positivo, visitar librerías en familia o permitir que el alumnado escoja los títulos que más le gusten. Estas son algunas de las ideas que propone Adrià Gassó Andrés, Country Manager de Buscalibre España, para que los estudiantes aviven su interés por los libros.

Fuente: Educación 3.0

La lectura es una de las habilidades más destacadas que adquiere el alumnado a lo largo de su crecimiento y desarrollo. Y es que más allá de ser una actividad educativa, leer les abre las puertas a un mundo de conocimiento, imaginación y habilidades cognitivas esenciales para alcanzar el éxito en su vida. Es más que simplemente decodificar letras y palabras en una página: es un medio para explorar mundos nuevos, descubrir historias emocionantes y desarrollar una comprensión más profunda del lenguaje. También una puerta hacia la creatividad y la adquisición de conocimiento.

Fomentar el hábito lector desde una edad temprana les proporciona un entorno enriquecido con un impacto significativo en su desarrollo cognitivo y académico, ofreciéndoles múltiples beneficios entre los que destacan los siguientes:

  1. Desarrollo del lenguaje: mejora de la capacidad lingüística, ayudándoles a comunicarse de manera más efectiva.
  2. Desarrollo cognitivo: los libros estimulan la mente, mejoran la memoria y ayudan a desarrollar habilidades relacionadas con el pensamiento crítico.
  3. Fomento de la empatía: leer sobre personajes y situaciones diferentes sirve para que comprendan y empaticen con el mundo que les rodea. 
  4. Mejora de la concentración: como la lectura requiere de atención y concentración, los libros facilitan el desarrollo de estas habilidades.
  5. Compresión comunicativa: la constante utilización del lenguaje, ya sea escrito o hablado, favorece las aptitudes comunicativas.

La motivación, clave

Pero, ¿cómo iniciarlos y motivarlos? Resulta crucial conocer sus intereses y establecer un ambiente de apoyo. Por ejemplo, comenzar con libros infantiles adecuados para su edad y aumentar gradualmente la complejidad de estas lecturas a medida que crecen es clave para que el hábito se establezca de manera adecuada. Asimismo, es imprescindible modelar la lectura como un hábito positivo y motivarlos con recompensas y elogios para reforzar este estímulo; realizar lecturas en grupo con los amigos y la familia para hacer más divertida y social esta actividad; y convertir el hábito de leer en una rutina a través de la creación e incorporación de un horario regular en su vida diaria. 

Para que esta motivación no decaiga, conviene, por otro lado, crear en casa espacios para la lectura y fomentar las salidas a bibliotecas y librerías para que el alumnado explore la variedad de libros que tiene a su alrededor, creando así un ambiente educativo y emocionante. Asimismo, conviene darles libertad para que sean ellos mismos quienes elijan los libros que les gusten: esto, además de acrecentar su motivación, les garantiza una mayor sentido de la autonomía.

En el caso de las familias, resulta positivo que los padres practiquen también la lectura y que les lean en voz alta no solo para ayudarles a desarrollar su comprensión del lenguaje y amor hacia los libros, sino para promover su atención y vínculo emocional. 

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